La verdad incómoda de los aranceles de Trump: Las familias estadounidenses pagan $1,000 extra mientras él culpa a otros países

Un nuevo informe de la Reserva Federal confirma lo que los economistas advirtieron desde el inicio: cuando un país impone aranceles, son sus propios ciudadanos quienes terminan pagando la cuenta, no los países extranjeros


La lección económica que Trump ignoró

Un nuevo informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York confirma lo que los economistas han advertido durante mucho tiempo: la carga de los aranceles recae casi por completo en las personas que viven en el país que los impone, no en los exportadores extranjeros.

Este simple hecho —ahora aprendido por experiencia directa en Estados Unidos— es una lección de economía tan básica y fundamental como la ley de oferta y demanda. No es una teoría novedosa: siempre ha funcionado así.

Los números no mienten

Según descubrió la sucursal de la Reserva Federal, las empresas y consumidores estadounidenses pagaron en 2025 casi el 90% de los impuestos de importación. Este hallazgo no sorprende a los expertos: tanto la Oficina Nacional de Investigación Económica como la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) encontraron prácticamente lo mismo en sus propios análisis.

Aunque el informe de la Fed de Nueva York no desglosó la división exacta entre empresas y consumidores, el informe de la CBO, publicado el miércoles, estimó que:

  • Las empresas absorben aproximadamente un 30% de los costos adicionales, reduciendo sus márgenes de ganancia
  • Los consumidores terminan pagando el 70% restante a través de precios más altos
  • Los exportadores extranjeros —quienes según el presidente Donald Trump pagarían la factura— asumen apenas un 5% del costo total

El costo real para las familias

En términos concretos y fáciles de entender: los aranceles equivalieron a un aumento promedio de impuestos de $1,000 dólares por hogar estadounidense en 2025, según cálculos de la Fundación Fiscal, una organización no partidista.

Para ponerlo en perspectiva: es como si cada familia estadounidense hubiera tenido que pagar $1,000 dólares extra en impuestos el año pasado, simplemente por la política arancelaria.

Trump ignora a los economistas

Estos informes son documentos académicos elaborados por economistas profesionales y respaldados por datos concretos. Sin embargo, la sabiduría colectiva de los economistas nunca le ha importado mucho a Trump cuando se trata de los aranceles, a los que una vez describió como “la palabra más hermosa en el diccionario”.

Pero los informes de la CBO y de la Fed de Nueva York llegaron en un momento crítico: justo cuando el cansancio y la frustración por los aranceles están golpeando fuerte en Washington.

Grietas en el partido republicano

En una rara medida de rebeldía contra la agenda económica emblemática de Trump, seis republicanos de la Cámara de Representantes se unieron a los demócratas el miércoles en una votación que efectivamente derogaría sus aranceles contra Canadá.

Los aranceles no serán eliminados en la práctica —incluso si la medida pasara en el Senado, Trump simplemente la vetaría—, pero el rechazo público de miembros de su propio partido no cayó bien en la Casa Blanca.

Poco después de la votación, Trump respondió con una amenaza directa: habría “consecuencias” para “cualquier republicano” en el Congreso que vote en contra de los aranceles.

La Corte Suprema podría cambiar todo

Mientras tanto, se espera en cualquier momento un fallo de la Corte Suprema sobre la legalidad de los aranceles de Trump, una decisión que podría poner toda su agenda comercial patas arriba y obligar a desmantelar su sistema arancelario.

La Casa Blanca no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios sobre estos informes.

La frustración de los estadounidenses crece

Todo esto está ocurriendo mientras los estadounidenses comunes y corrientes se enfurecen por el costo de vida cada vez más alto, y cada vez más responsabilizan directamente a Trump y a los republicanos.

El mensaje central de campaña de Trump —bajar los precios “el primer día”— simplemente no se ha cumplido. La excepción son algunos productos específicos como los huevos, cuyo precio sí bajó, aunque principalmente porque los agricultores trabajaron arduamente para erradicar la gripe aviar que estaba reduciendo el suministro y aumentando los precios.

La economía luce bien… en el papel

Sobre el papel, la economía estadounidense marcha bien. Pero esto se debe en gran parte a que la economía se mide en promedios y agregados, que no reflejan la realidad de muchos estadounidenses.

Tomemos como ejemplo el informe de empleo de enero publicado el miércoles. En términos generales, se ve sorprendentemente sólido: se añadieron 130,000 empleos, casi el doble de lo que los economistas esperaban.

Sin embargo, si miramos más de cerca, el panorama es preocupante:

  • Casi todas las ganancias surgieron de un solo sector: la atención médica
  • Prácticamente todos los demás sectores mostraron ganancias débiles o pérdidas directas
  • En todo 2025, la atención médica y la asistencia social representaron el 97% de todo el crecimiento del empleo

Una economía sostenida por “taburetes de una sola pata”

Este es un ejemplo claro de lo que Diane Swonk, economista de KPMG, ha llamado los “taburetes de una sola pata” que sostienen toda la economía estadounidense. Si alguno de estos pilares frágiles se quiebra, toda la estructura podría tambalearse.

Los tres taburetes que actualmente sostienen la economía son:

  1. El sector de salud y asistencia social, generando casi todo el empleo nuevo
  2. Los estadounidenses ricos haciendo compras desenfrenadas, impulsando el consumo agregado
  3. Las grandes empresas tecnológicas gastando cientos de miles de millones en infraestructura de inteligencia artificial

El problema es evidente: una economía sana debería tener múltiples sectores creciendo de manera balanceada, no depender casi completamente de tres pilares aislados que podrían debilitarse en cualquier momento.

Conclusión: La realidad económica vs. la retórica política

Los datos son claros y contundentes: los aranceles de Trump han funcionado como un impuesto adicional de $1,000 dólares por familia estadounidense. La promesa de que los países extranjeros pagarían la cuenta nunca fue realista desde el punto de vista económico.

Mientras la Casa Blanca continúa defendiendo su política arancelaria, la evidencia empírica, el malestar ciudadano, las grietas en su propio partido y una decisión judicial pendiente amenazan con desmantelar uno de los pilares centrales de la agenda económica de Trump.

La pregunta que queda es: ¿cuánto tiempo más podrá mantenerse esta política antes de que el costo político se vuelva tan alto como el costo económico que ya están pagando las familias estadounidenses?

Deja un comentario